Te amé tanto,
que quise detenerme en el olvido
para no rasgar tus vestiduras...
Sobre el suelo,
las huellas apresuradas y rotas
de aquella camisa blanca
que un día yo cosí,
ya no cubren la inicua desnudez
de una llaga que no quiere sanar.
No hay besos ni labios
capaces de sembrar para ti la luz.
Allá, en los surcos de otra tierra,
cada amanecer viertes amor
-como lluvia temerosa-
sobre una capa de espinas;
y las rosas, aquellas que crecieron
desde tus manos,
ahora embriagadas de soledad,
vuelven a hablar en silencio
y te dejan morir.
Te amé tanto...
#PeBoReMay2017
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