viernes, 31 de agosto de 2018

¿Hacia dónde caminamos?


Es la pregunta que me hago con cada sacudida.  Después... Después me quedo quieta bajo mi miedo pidiendo que los muertos no sean.

A veces, mientras el fuego quema los últimos gritos, yo, con mi asombro a cuestas respiro hondo y espero a que vuelvan los que aún no sé si se fueron, pero no hay paso que esté libre del campo que, con tanto ahínco, poco a poco se ha ido minando.

Hoy miro a lo lejos y no percibo los silencios de antaño.  Todos enmudecieron en cualquier incomprensible adiós.

Tengo el corazón herido, pero no voy a vestirme de luto; tampoco obviaré las lenguas rotas que vierten odio líquido sobre jóvenes bocas, dispuestas a tragar la  gran mentira de un dios que, visto lo visto, se encuentra desaparecido.  Tal vez sea cierto que lo mataron hace más de dos mil años y, pese a quien pese, nunca resucitó.

Toda la sangre es roja, y todas las víctimas, de la misma tierra que a todos nos prometieron.


#PeBoReAug2017

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