Es la pregunta que me hago con cada sacudida. Después... Después me quedo quieta bajo mi miedo pidiendo que los muertos no sean.
A veces, mientras el fuego quema los últimos gritos, yo, con mi asombro a cuestas respiro hondo y espero a que vuelvan los que aún no sé si se fueron, pero no hay paso que esté libre del campo que, con tanto ahínco, poco a poco se ha ido minando.
Hoy miro a lo lejos y no percibo los silencios de antaño. Todos enmudecieron en cualquier incomprensible adiós.
Tengo el corazón herido, pero no voy a vestirme de luto; tampoco obviaré las lenguas rotas que vierten odio líquido sobre jóvenes bocas, dispuestas a tragar la gran mentira de un dios que, visto lo visto, se encuentra desaparecido. Tal vez sea cierto que lo mataron hace más de dos mil años y, pese a quien pese, nunca resucitó.
Toda la sangre es roja, y todas las víctimas, de la misma tierra que a todos nos prometieron.
#PeBoReAug2017
No hay comentarios:
Publicar un comentario