deberíamos abrir las ventanas
dejar que el sol
brillara después del ocaso
cantar y contar
cuantas veces diez
nuestros dedos fueran capaces
sin perder la razón
por la que hoy oramos
en este huerto de olivos
Sigrid I
deberíamos abrir las ventanas
dejar que el sol
brillara después del ocaso
cantar y contar
cuantas veces diez
nuestros dedos fueran capaces
sin perder la razón
por la que hoy oramos
en este huerto de olivos
Sigrid I
A
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