Sin miedo a vertebrar la encrucijada con otros pasos que no sean los míos, me adelanto al camión de la basura, que, transportando todos los huesos rotos de todos los relámpagos, se acerca al precipicio del musgo, para desenredar la memoria de mis dedos y coronar de anillos azules la cima de una montaña entre dos ríos.
Mis pies ya pisaron las uvas y está fermentando el vino.
#PeBoRe01june2019