Es verdad, así es, sin duda alguna.
El tiempo es relativo, injusto;
irracional como los humanos,
y hasta vengativo.
Pasajero, mentiroso,
lento y rápido,
orgulloso de sí,
cómico también.
Se deja sentir como él quiere,
no como creemos.
Y a pesar de lo que parece,
nunca está en su sitio.
Somos marionetas
en sus manos intangibles,
cabezas de trapo
pendientes de existir
y ser, algo más que un tren
que se aleja
antes del crepúsculo.
PeBoReEnero2018
No hay comentarios:
Publicar un comentario