Abrió la ventana, como si el aire pudiera volver a entrar, como si la luz no se hubiera apagado nunca, como si el ayer fuera presente todavía, como si la eternidad pudiera rebelarse.
Cerró de golpe y se puso a llorar; unas manos invisibles le acariciaban la nuca. Mientras, la lluvia en los cristales caía con indiferencia...
#PeBoReAug2017
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