miércoles, 2 de enero de 2019

Treinta y siete latidos

Hierve el hielo en mi costado
como un puñal que clava certidumbres,
revelando la orfandad de mis huesos
por una boca vacía,
por una garganta
de asombro enamorado.

La ternura,
el regreso,
los montes.

Asfalto y camino,
mar y muerte...

Un mundo que se construye entre azules
y grises y, en treinta y siete latidos, uno
por cada segundo,
                                             se deshace.



#PeBoReDic2018

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