Vestida de madurez
muestra -indiferente-
un interior que conmueve
y obliga a cerrar las ventanas
para que el aire
no esparza
sus restos de inocencia.
Es fuerte y equidistante
de sí misma.
Absorbe redes y amarguras
como si la tierra pudiera engullir
el horror que cubre sus caderas.
A veces duerme
y cierra la boca.
Muerde el origen del verbo
y se mira en un espejo gris
antes de volver a hablar...
Un bosque de hojas secas
cubre su vientre y sus manos.
Ella,
sonríe y espera.
No ha de tardar la lluvia.
#PeBoReJan2019
Obra: Nani Faz Zambruno

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