No hay otoño para algunos árboles.
Se empeñan en fingir que viven siempre,
pero las piedras recuerdan su frialdad
cuando las tardes sobreviven
a sus noches.
La savia.
impenitente,
retrocede y se esconde
para no alimentar mentiras de duende.
El bosque,
iluminado,
descansa de otras luces.
#PeBoReDic2018
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