No quiero que se oscurezca la mañana como cuando sin soñar duermes y se te pasa el tiempo. No quiero despertar sin imágenes. Mi abecedario aún está vivo y se sostienen en mi lengua, la piel y los zapatos de mil mundos que yo no inventé.
Puedo abrir la boca o fruncir los labios. Puedo dejar que descubran cómo es el vuelo de una mariposa que escapa -sin yo querer- del lado izquierdo de mi costado. Mas no hay alternativa cuando se mueren las uvas y solo quedan, por quedar, algunos cabos heridos, adonde acudirán las hormigas para preparar su invierno.
No quiero que el frío de hoy sea el gran advenimiento, sino un grito de dolor que se llevaron los pájaros.
#PeBoReOct2018

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