De una cosa a otra va sin saber qué hacer. Se detiene entre segundos y mira hacia atrás; no hay nadie. No tienen dueño los pasos que aún oye, e ignora si alguna vez volverán a pisar las mismas huellas. Arden, sin control, los restos de una nave que siempre le persiguen.
Sigue su curso, a la deriva, en un mar desalado y eterno, curtido en otras vidas, sin importar que el amor sea como un suspiro, a medias, entre el corazón y los labios; una deflagración de interiores que tiñe de azul cualquier soledad...
#PeBoReSep2018
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