domingo, 5 de mayo de 2019

La calle del agua

He cruzado la calle del agua y me he quedado desierta, seca, huida dentro de mí, como escapada de un manantial.

He peregrinado por el zaguán de la intemperie para encontrarme, y no llegar a ser la sombra que transporte la sed, y ese efluvio estéril que a veces son las palabras.

He vuelto a lavarme la cara con esponja dura y he descubierto que mis arrugas tienen vida, que no tengo que detenerme ni esperar, que cada minuto de mi eternidad es suficiente para mí, que las olas, igual que aparecen, se van, divertidas, a otro lugar

que las mujeres como yo -madres sin hijos- estamos hechas de otra piel, somos de otra raza.


#SigridMay2019

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