Hay una ventana pálida que olvida y traspasa su nombre. Sin preguntar, se prende en la piel de todas las manos, con una mirada desde el otro lado de la imagen. Envuelta en nubes de coraje -apenas con un roce- rompe el cristal que la aprisiona. Altiva, ante un altar que cuestiona su sentir responde a borbotones: inquieta oscuridad que me trasciende, a pesar de tantas luces...
#PeBoReMar2019
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